El 1-1-2 Canarias y los servicios de emergencias en Groenlandia trabajaron juntos en el rescate de un canario en el Ártico

31/05/2011

Néstor Pérez, el hijo del alertante, es guía ártico y había realizado recorridos por Groenlandia en distintas ocasiones.

El Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES) 1-1-2, servicio dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, recibió recientemente una llamada especial. Luis Pérez Quintana, residente en Maspalomas, informaba de que su hijo, Néstor Pérez, se encontraba en un punto determinado de Groenlandia realizando una travesía pero, a consecuencia del mal tiempo, él y el equipo que lo acompañaba, formado por otras tres personas, se encontraba bloqueado sin poderse mover de un lugar cuyas coordenadas facilitó a través de su teléfono Iridium vía satélite.

31/05/2011


Imagen durante las explicaciones a algunos medios

Néstor Pérez, el hijo del alertante, es guía ártico y había realizado recorridos por Groenlandia en distintas ocasiones.

El mal tiempo impidió a la expedición seguir su camino y se vieron atrapados a 35 grados bajo cero

El Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES) 1-1-2, servicio dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia y Seguridad del Gobierno de Canarias, recibió recientemente una llamada especial. Luis Pérez Quintana, residente en Maspalomas, informaba de que su hijo, Néstor Pérez, se encontraba en un punto determinado de Groenlandia realizando una travesía pero, a consecuencia del mal tiempo, él y el equipo que lo acompañaba, formado por otras tres personas, se encontraba bloqueado sin poderse mover de un lugar cuyas coordenadas facilitó a través de su teléfono Iridium vía satélite.

Los afectados eran habituales exploradores de la zona, a la que habían acudido en más de una ocasión. Néstor Pérez, el hijo del alertante, es guía ártico y había realizado recorridos por Groenlandia en distintas ocasiones con y sin perros. Esta vez contaban con un buen equipamiento aunque parte de él había desaparecido con la tormenta. La situación era de 35 grados bajo cero y un viento de 120 kilómetros por hora.

El equipo había partido de Kulusuk, al este de Groenlandia, para llegar al Oeste, cubriendo así una distancia de 700 kilómetros a pie con su equipo. Llevaban ya 17 días de viaje cuando se produjo el percance. Prácticamente la mitad de la travesía.

El 1-1-2 del Gobierno de Canarias contactó para iniciar el rescate de los afectados con el Centro Nacional de Salvamento y Coordinación Marítima en Madrid y, a través de este organismo, por fax al Search and Rescue, los servicios de emergencias de Groenlandia, proporcionándole las coordenadas donde se encontraban los españoles. “En menos de una hora desde que llamé al 1-1-2 en Canarias”, explicó Luis Pérez durante su visita a la sala operativa, “ya me habían llamado desde Groenlandia para explicarme que habían hablado con el grupo y que se encontraban a la espera de que se produjera una ventana meteorológica para proceder a su rescate”.

El rescate no pudo llevarse a cabo hasta pasadas 24 horas. Durante este período, el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad llevó a cabo un seguimiento permanente de la situación en la que se encontraban los miembros de la expedición a través del alertante. Según explicó el responsable de sala del CECOES, Sergio Felipe, “esta es una de las características del 1-1-2, no solamente activa los medios oportunos para los rescates sino hace un seguimiento de los mismos para garantizar su resolución”.

El incidente tuvo final feliz. A las 24 horas de haberse producido la alerta desde Maspalomas, a miles de kilómetros de distancia, los servicios de emergencias de Groenlandia activados por el 1-1-2 del Gobierno de Canarias a través del Centro Nacional de Salvamento y Coordinación Marítima, accedían al lugar donde se encontraba el equipo para rescatarlos y llevarlos a lugar seguro.

Luis Pérez, que visitó esta semana las instalaciones del CECOES donde fue recibido por el responsable de la Sala Operativa y parte del personal que participó en el rescate de su hijo, residente en Madrid, llamaba entonces de nuevo al 1-1-2 para informar de que todo había terminado satisfactoriamente.